Textos de acero: Juan José Saer

Estuve tratando de recordar de dónde pude sacar el nombre de Saer, y nada.

Calculo que debí saber de él por ahí de 1998, 1999; y estoy seguro que fue en alguna búsqueda en internet para algún trabajo mientras estudiaba letras que di con el texto de “El concepto de ficción”.

Yo venía discutiendo con algunos profesores “mi teoría” de hacer una tesis en la que mis referencias fueran completamente ficticias, es decir, que mis fundamentos fueran obras de ficción, así que me enamoré de inmediato de esta obra de Saer.

Y comenzó la búsqueda por el libro.

No sé ustedes, pero a mí aún me sigue emocionando encontrarme libros que deseo. De esas ocasiones en las que cuales incluso un leve temblor me invade.

Con el tiempo aprendí a no gritar de alegría cuando encontraba un libro por temor a que los libreros quisieran darme un precio más elevado en caso de no tenerlo marcado, así que desde hace años, por más alegría que me dé encontrarme un «libro de arena», mantengo mi rostro de póker, y pregunto, según yo, desinteresadamente su precio.

Este librazo lo encontré en esa época en la librería Iztaccíhuatl, en el centro de Monterrey, sobre el andador comercial de Morelos, en el Centro de la ciudad.

Leí ese ensayo, hojeé los demás, y listo.

Lo cargué conmigo en todas mis mudanzas, sin nunca hincarle el diente bien, y solo saqué un par de nombres más, como Di Benedetto, Macedonio, mal-leí los apartados sobre la novela, y poca cosa más.

Ahora, por fin, logro darle una lectura más de corrido que en otras ocasiones, y reconozco que si lo hubiera leído a conciencia en su momento, hubiera representado una cátedra magistral sobre literatura.

No quiero hacer menos a ninguna universidad, pero cualquier lector puede leerse este libro y equivaldría a una licenciatura en letras. Sin exagerar.

“El concepto de ficción” abarca 31 años en ensayos y artículos sobre literatura que Saer llegó a publicar en diferentes revistas o diarios, o conferencias que leyó en congresos y demás.

Están acomodados cronológicamente del más “reciente” al más antiguo, con pequeñas variaciones de acuerdo a las temáticas, movimientos que le dan una continuidad y unidad esencial al libro entero.

Los temas van desde el que se menciona en el título, hasta la santísima trinidad (que son cinco, en realidad) de la literatura argentina: Borges, Cortázar, Arlt, Bioy, Gombrowicz; hasta llegar a autores que Saer se encarga de elevar a su digno pedestal como el ya mencionado Di Benedetto, o Juan L. Ortiz.

También da un buen repaso de los géneros literarios, de lo que podemos entender por novela, el nouveau roman o la literatura policiaca y la literatura fantástica.

Leyendo a Saer pude comprender muchas más cosas sobre la literatura, incluso sobre lecturas que iba haciendo al mismo vuelo, como la primera novela del recientemente fallecido Busqued, Bajo este sol tremendo; o mi reciente descubrimiento de Mario Ortiz; incluso, sobre la novela policiaca, a la que tanto he sido aficionado y que verla después con el cristal de esta lectura solo hace que se enriquezca más mi comprensión de la misma.

Saer es sumamente noble y respetuoso con el lector (o con quien planeaba que escuchara algunos de estos textos), nunca es pedante, ni tampoco usa un lenguaje incomprensible o jerigonza académica, uno puede decir que logra aterrizar una idea de la literatura para todos, para la gente de a pie, para los estudiantes, pero que tampoco le sería chocante a un doctor en letras o similares.

Saer va dejando caer joyas aquí y allá como “que nuestros textos sean, como nosotros, de acero”; pero también, lecturas sobre autores como Sade, de quien dice:

“la repetición sadiana de la imaginería sexual, por ejemplo, una especie de ‘mantra’ destinado a quebrar el mutismo obstinado del mundo”

y ya, uno logra percatarse que al levantar los ojos de la página, ha llegado a un nuevo entendimiento del mundo que nos rodea.

Me llevó unos meses darle término a este libro, sin embargo, más que una lectura desidiosa, iba siendo una que desgranara sus páginas como quien come una granada: perla por perla de un fruto riquísimo.

Lectura súper recomendable. Aquí lo pueden leer en PDF en la edición de Seix Barral.

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