Círculos y trayectorias: La violencia y la conexión humana en La perfección del tiro

Mientras seguía las conversaciones de Andrei (de The Untranslated), Max Lawton y otros clavados de la literatura, descubrí un nombre que hasta entonces me era completamente desconocido: Mathias Enard. Mencionaban que una de sus novelas estaba entre las «más esperadas» para 2025, especialmente por su traducción al inglés. Esto me llevó a interesarme por este autor, así que me di a la tarea de buscar qué obras suyas estaban traducidas al español. Me asombraba no recordar haber visto sus libros en las librerías de México. La excepción fue el Péndulo de la Juárez, donde encontré La perfección del tiro.

Tras investigar más sobre Enard, descubrí que sus obras más celebradas son Zona y Brújula. Ambas estaban disponibles en Buscalibre, aunque a precios algo elevados. Aprovechando mi cumpleaños, decidí regalarme La perfección del tiro, una novela que, además de estar a un precio accesible, prometía una lectura distinta a lo que había explorado antes.

La guerra como metáfora de la vida

Mathias Enard se me reveló como un escritor excepcional. Aunque inicialmente pensé que la trama de La perfección del tiro podría parecerse a películas como Enemy at the Gates (Annaud, 2001) o Jarhead (Mendes, 2005), la novela me ofreció una perspectiva única y profundamente humana sobre la guerra. Enard no se limita a narrar batallas o estrategias militares; en cambio, explora la experiencia íntima de un francotirador, un hombre cuya vida está marcada por la tensión constante de apretar un gatillo y la carga emocional que eso conlleva.

La novela nos sumerge en un conflicto carente de explicaciones o justificaciones claras. Como bien dice Enard: «Basta con un día tranquilo y soleado para que te olvides de la guerra» (p. 40). Sin embargo, detrás de esa aparente calma, hay una lucha constante por sobrevivir, por encontrar momentos de descanso en medio del caos. Esta dinámica no solo refleja la realidad de la guerra, sino que también puede extenderse como una metáfora de nuestra vida cotidiana: la batalla diaria por encontrarle sentido a nuestra existencia.

La introspección del tirador

Uno de los aspectos más fascinantes de la novela es la profundidad psicológica del protagonista, un francotirador dado a la introspección y la meditación. No reflexiona sobre la violencia que lo rodea ni sobre la que él mismo ejerce, sino sobre un mundo que le parece ajeno y desconocido. Para él, el mundo se reduce a lo que ve a través de la mira telescópica: manchas, siluetas borrosas situadas a cientos de metros de distancia. Esta perspectiva nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras acciones, incluso las más pequeñas, pueden tener consecuencias impredecibles en la vida de personas que ni siquiera conocemos.

Enard lo expresa magistralmente: «Los días que pasaba en mi puesto, solo, tranquilo con mi fusil como un ave de presa, me hacían olvidar poco a poco que a mi alrededor giraban otros mundos, otras aves, otras historias que tenían en mi universo consecuencias imprevisibles para mí. Comprendía perfectamente que todas esas vidas eran solo círculos flotando libremente unos junto a otros, y que a veces se cruzan, como la vida de ese civil cruza mi línea de tiro, por azar, porque en ese momento miro hacia él y él, justo en ese instante, piensa que su mundo es inaccesible y no desconfía, en una geometría compleja de círculos y rectas, de intersecciones; yo ignoraba que el círculo que atravesaba con un balazo tenía consecuencias indirectas en mi propio mundo, que cada cartucho disparado modificaba poco a poco el equilibrio que yo había construido hasta romperlo y que en realidad todos esos círculos, todas esas rectas y esas trayectorias estaban unidas unas a otras en un espacio misterioso» (p. 122).

La violencia y sus consecuencias

La novela también nos confronta con la brutalidad de la violencia y sus efectos en quienes la ejercen y la padecen. El francotirador no solo es un instrumento de guerra, sino también una víctima de su propio entorno. Su historia nos lleva a cuestionar cómo la violencia, ya sea en el campo de batalla o en la vida cotidiana, puede deshumanizarnos y alterar nuestra percepción del mundo. Enard logra transmitir esta idea con una prosa precisa y evocadora, que nos mantiene en vilo página tras página.

Una lectura que trasciende la guerra

La perfección del tiro es mucho más que una novela sobre la guerra; es una exploración profunda de la condición humana, de las conexiones invisibles que nos unen y de las consecuencias impredecibles de nuestras acciones. Mathias Enard ha logrado crear una obra que, aunque aparentemente estática, es una disonancia mental monumental, una inmersión en los intersticios de una historia que, en apariencia, podría parecer intrascendente: un soldado más cumpliendo con lo que cree que es su deber.

Tras esta lectura, no pude resistirme a encargar Brújula, otra de sus obras aclamadas, y ahora espero que el precio de La Zona baje para sumergirme en ella. Enard ha demostrado ser un escritor capaz de transformar lo aparentemente sencillo en algo profundamente conmovedor y reflexivo. Sin duda, una voz que vale la pena seguir explorando.

Deja un comentario