Ven, ven.. Vamos a buscar otra cosa.
La primera vez que supe de Andrei —autor del blog The Untranslated, fue gracias a mi querido amigo Esteban. Quien fácilmente podría ser una invención de mi mente, aunque mi mente no es tan creativa como para escribir un personaje con la riqueza, con la complejidad, con la ternura y la incertidumbre que posee Esteban.
También estoy casi seguro que no presté debida atención a ese blog, pero que más tarde, a raíz de un sin número específico de tuits y de seguirlo en X, entre otras cosas, me decidí a ver qué más comenta Andrei en su blog, y se me descubrió un mundo profundo y extraño de lecturas en otros idiomas a la luz de este GRAN lector. En la entrada para celebrar el que fue el quinto aniversario de su blog (2018), donde cuenta un poco de su historia, publica su top 10 of great untranslated novels, y de ahí me nació el interés de buscar esas obras en español:
No voy a mentir, sí me interesó conseguir Los Sorias, de Alberto Laiseca, aunque lo que había leído de él no me interesó gran cosa en su momento, gracias a Andrei y a Esteban voy descubriendo que Laiseca es UN AUTOR IMPERDIBLE de la literatura latinoamericana: lo apunto.
En segundo lugar aparece: Songs of Chaos, de Antonio Moresco. Una googleada rápida bastó para enterarme que es un gran autor largamente ninguneado en el panorama literario mundial. Y una búsqueda rápida en buscalibre me hace ver que existe algo traducido de él y que pertenece a la trilogía de la que Cantos del caos es su segunda parte. No lo pensé dos veces y sin saber más: encargué Los comienzos, que cuando llegó a mis manos descubrí que está en una CHINGONSÍSIMA edición de los Impedimenta. Joya. El libro como objeto bien vale la pena tenerlo en tu biblioteca.
¡Todo esto no es para nosotros!
Comencé a leerlo de inmediato, y eso que estaba a medio camino en mi lectura de Solenoide, de Mircea Cărtărescu, otro autor muy celebrado por Andrei, la cual comenzamos al mismo tiempo Esteban y yo. Solenoide me voló la cabeza rápidamente, no podía soltarlo, no entendía como era un page turner como si de una novela policiaca se tratara. Solenoide era MI GRAN LECTURA del año 2025… hasta hoy que terminé de leer Los comienzos.
De acuerdo a Andrei hay elementos que hermanan a Cărtărescu y Moresco en estas obras como que ambas proponen los fantástico, lo extraño, lo raro, lo extraordinario como algo cotidiano con un “efecto impresionante” y que las dos pueden ser leídas como una Künstlerroman, una “novela de artista”, del nacimiento o de la creación de un artista. Sin embargo, lo hacen con registros muy distintos, con alcances también muy distantes, aunque las dos merecerían estar una junto a la otra en cualquier librero.
Al principio, el cambio de velocidad entre la escritura de Solenoide y la de Los comienzos me llevó a leer rápidamente las primeras 100 páginas, aún sin entender a dónde podría ir todo eso, incluso sin apreciar ciertos momentos estrafalarios en la primera de las tres partes que componen la novela de Moresco. Sin embargo, continué leyendo hasta que sentí que me empantanaba y dejé descansar un poco el libro.
¿De qué va? De un narrador sin nombre que nos cuenta tres periodos de su vida: su paso por un seminario para convertirse en padre; un momento posterior al seminario en donde se convierte en miembro de una resistencia revolucionaria a un régimen; y, por último, la parte donde nos narra una kafkiana búsqueda por publicar su novela.
Vamos a la aventura, tu y yo
Leer simultáneamente siempre me remite a los mundos de Milorad Pavić; pero sobre todo a La mano de la buena fortuna, de Goran Petrović. Un mundo donde los personajes que leen simultáneamente se encuentran entre los intersticios de la novela, entre líneas: literal y textualmente hablando.
No es algo que haga seguido, pero cuando Esteban planteó hacerlo con Solenoide me gustó su propuesta y acepté. En algún momento, la vida nos llevó a caminos distintos, a él a ponerlo en pausa, y a mi a continuar leyéndolo al tiempo que sumaba Los comienzos.
Avancé sin detenerme gran cosa, incluso odiándolo un poco porque no entendía a dónde iba todo aquello, aunque comprendía remotamente que era cómo Moresco estaba estableciendo un mundo narrativo propio, uno sumamente exigente para cualquier lector, uno en que sí es necesario detenerse a comprender cada línea, porque entre aquello que parece nimio, aquello que se antoja banal, venía subyaciendo una historia profunda, una historia contestataria, subversiva.
Resistencia: es la palabra que resuena para mi en este año. Leer es resistirse, o lago parecido le escribí a Esteban por Wa. Actualmente, veo en TikTok y otros memes que es tendencia la lectura performativa: cargar con un libro a todos lados, sentarse disfrazado con un matcha y un libro o caminar llevando uno en la mano: leer es resistirse. Siento. Creo. Quiero. Leer a autores como Moresco es presentar una cara distinta a los medios digitales sociales que nos avasallan por casi todos lados. ¿Una ventaja? Que puedo buscar entrevistas en YouTube de Moresco y escucharle decir que los editores esperan que escribas una oración de cierta manera, pero él la escribe de otra.
Iniciar una lectura, en ocasiones, es como iniciar una relación. Cuando Be y yo salimos por primera vez no creo que hayamos imaginado que tres años después de esa primer pizza que compartimos, continuaríamos viviendo najo el mismo techo. El inicio del libro da indicios de por dónde puede ir la novela, pero la realidad es que apenas unas páginas después, o como en el caso de Los comienzos, de Moresco, unos cientos de páginas después, la historia cambia radicalmente, algo del tono se mantiene, pero el ritmo cambió drásticamente, y el universo alucinante se muestra con menos velos; como en la relación entre Be y yo las dinámicas han ido modificándose, mutando, algunas cosas han dejado de ser, de estar, y han dado espacio a otras.
Lancémonos de cabeza a lo increado
Siento que en la actualidad cada vez nos acostumbramos más a la comodidad, al confort, a no hacer el esfuerzo cuando algo nos exige más de nosotros. Incluso Derek Guy lo mencionó hace poco en X: “It’s true suits were more popular in the past, partly because people were more willing to accept discomfort (whether through volition or social pressure). Now people demand 100% comfort, 100% of the time”. Esto lo mencionó a raíz de la noción de que las personas antes “se vestían mejor”. Todo ese hilo en X vale bien la pena.
Moresco es exigente con sus lectores, pero lo que exige lo devuelve con un libro osado, maniaco, y casi absoluto. Si esta es la introducción de la trilogía, no puedo más que esperar con ansias los otros dos libros, incluso le comenté a Esteban la posibilidad de aprender a leer en italiano para poder continuar leyendo, porque Impedimenta no ha anunciado nada sobre cuándo estará la segunda parte disponible en español.
Sigue avanzando como siempre has hecho tu, tú solo
La lectura es un ejercicio solitario, pero que una vez que despegas los ojos de las páginas y del texto, una vez que te has alejado un poco de los mundos oníricos en que puedes sumergirte, pueden llevarte a establecer lazos, vínculos, vasos comunicantes, puentes de diálogos. Esteban me contó hace unos días sobre que releyendo ciertos pasajes de Mi lucha, de Knausgard, ha logrado recapacitar sobre el sentido que ahora le hacen y que en una primera lectura no sucedieron “así”.
Nuestras lecturas siguen siendo el lenguaje en que mi papá y yo nos comunicamos. Nuestras llamadas telefónicas suelen ser al menos de dos horas, pero casi siempre se extienden hasta las tres o cuatro horas, y casi todo ese tiempo estamos hablando de lo leído, de lo encontrado, de lo que buscamos leer mañana. Y es una sensación muy bonita aventurarme en lecturas que estoy casi seguro que él no hará, para después, en un viaje a la ciudad donde vide, dejarle el libro sin decir mucho, a veces nada, y esperar en un futuro su comentario.
Incluso, las lecturas que Be no ha hecho, pero que abren un diálogo entre nosotros; en algunas ocasiones era leer en voz alta mientras se quedaba dormida; otras veces era platicar sobre algo que anduviera leyendo y entonces le daba un poco de contexto del libro; otras veces solo ideas que seguían dando vueltas en mi cabeza mientras caminábamos por la colonia.
Moresco no se debate entre la vanguardia y el relato por el relato, Los comienzos, pero no siento que caiga en lo que Piglia enunció como «mirar más cínicamente el mercado y el éxito», más que cinismo Moresco ve con una mirada crítica el entorno y la velocidad de las cosas, sus oraciones se yuxtaponen no solo narrativamente sino en un juego de espejos de ideas que ponen en cuestionamiento una visión conservadora y reaccionaria de la realidad.
Allá donde la literatura no corre riesgos y se apoya en contar un relato de manera ordenada, más tradicional, Moresco arriesga el todo en una obra que propone que podemos leer de otros modos, que debemos leer distinto La Historia, y las historias.
Este tipo de novelas son las que me interesan. Aquellas donde el lector se ve arrebatado en cada página, confrontado y desafiado, donde es un debate en el que el único ganador es aquel que logra llegar al final de la lectura creyéndose vencedor, pero percatándose unos momentos más tarde en que no ha salido ileso, y la realidad que se muestra frente a sus ojos se ha desdibujado, se ha barrido la imagen, se ha puesto fuera de foco, se ha trastornado para siempre.
Moresco, enséñanos cómo se abren de nuevo los mundos.
Moresco, muéstranos el camino.


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